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La pertinencia de la universidad autónoma venezolana ante la nueva realidad nacional PDF Imprimir Correo

La pertinencia de la universidad autónoma venezolana ante la nueva realidad nacional
Dra. Judith Aular de Durán
Vicerrectora Académica
Universidad del Zulia

DÍA: 26  de octubre de 2010
LUGAR: Auditorio del Museo de Arte Contemporáneo del Zulia
HORA: 07 p.m

 

Muy buenas noches. Quiero agradecer al Comité Organizador del QUINTO CONGRESO INTERNACIONAL DE GERENCIA EN AMÉRICA LATINA; al Centro de Estudios de la Empresa de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, a la División de Estudios para Graduados y a la Revista Venezolana de Gerencia, la deferencia por haberme invitado a participar como ponente  en un tema tan fundamental, como es la PERTINENCIA DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA VENEZOLANA ANTE LA NUEVA REALIDAD NACIONAL.

 

Espero que esta presentación contribuya a enriquecer la discusión sobre el papel de nuestras universidades, en momentos cuando están en el foco de  la atención y de las  exigencias para ejercer un papel más trascendente en la construcción del futuro de nuestros pueblos.

Mi saludo a los ponentes internacionales y nacionales, así como a los participantes y asistentes a este  prestigioso evento. Felicito al Comité Organizador. Al decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Iván Cañizales Camacho; a la Coordinadora General del Congreso, Elvira Annicchiarico y a la directora del Centro de Estudios de la Empresa, Morela Pereira Burgos, por la organización de este evento llamado a promover modelos gerenciales con mayor compromiso y responsabilidad social.

 

A continuación mi presentación, un humilde aporte para la discusión y reflexión sobre la pertinencia de las universidades en la realidad actual venezolana.

PRESENTACIÓN

 

-¿Por qué la universidad debe ser socialmente pertinente?

La transformación institucional de la sociedad venezolana  plantea a las universidades y organizaciones fundamentales, tanto públicas como privadas, la reformulación de sus modelos o esquemas tradicionales de articulación social.

El reclamo por la pertinencia es un lugar común en la discusión sobre el presente y el futuro de las universidades no sólo en Venezuela sino en el mundo, en especial en los países donde el desarrollo es todavía una tarea pendiente y las universidades se señalan como las responsables sociales de alcanzarlo.

La presión sobre las universidades se ha hecho más fuerte ante las respuestas de fondo que exigen problemas como la pobreza, el desempleo, la inequidad en salud y vivienda, la corrupción y la violencia, entre otros males que exigen el concurso de las instituciones fundamentales de la sociedad para superarlos.

Hoy es una realidad que las universidades públicas, sobre todo las de los países en desarrollo, no han logrado adecuarse con la suficiente rapidez a lo requerido por la complejidad inherente a la sociedad del siglo XXI. En este marco es indudable la importancia de disponer de las herramientas que permitan dimensionar con amplitud y rigor científico, los avances que registran las universidades, principalmente las de carácter publico, en el establecimiento de una relación más vigorosa entre la universidad y la sociedad y sus contribuciones a mejorar las condiciones de bienestar social

 

Esa articulación de la universidad con la sociedad en general y con los otros actores sociales involucra la conjunción de dos principios fundamentales para las comunidades académicas: su AUTONOMÍA y la RESPONSABILIDAD PÚBLICA.

Estos principios no  son excluyentes ni insoslayables porque la RESPONSABILIDAD SOCIAL obliga a la universidad a actuar en armonía con las necesidades de la sociedad civil sin restringir su libertad y AUTONOMÍA como fuente de transformación intelectual y social.

De manera que la PERTINENCIA SOCIAL nace de la responsabilidad pública que tienen las universidades para el desarrollo autónomo de líneas de trabajo científico con proyección social.

Es necesario entonces, evaluar el valor social de los conocimientos que se producen en las universidades así como los mecanismos para difundirlos y transferirlos en beneficio de la sociedad. No se trata de evaluar la relación entre el ingreso y egreso de estudiantes, ni tampoco sus calificaciones, sino la manera como la universidad se organiza académicamente y en correspondencia con  un  determinado perfil de egreso para garantizar una adecuada formación en habilidades, capacidades, valores, competencias y conocimientos de alto valor social.

La Conferencia Mundial de Educación Superior de 1998 ha ofrecido una contribución de enorme relevancia al vincular la calidad a la pertinencia  y a la equidad. En general, en los distintos textos producidos bajo los auspicios de la UNESCO, la palabra pertinencia se refiere al papel y el lugar de la educación superior en la sociedad, como lugar de investigación, enseñanza, aprendizaje, sus compromisos con el mundo laboral, entre otros.

La pertinencia, dice Carmen García Guadilla, está vinculada a una de las principales  características que tiene el nuevo contexto de producir conocimientos, esto es, el énfasis en tomar en cuenta el entorno en el cual están insertas las instituciones de investigación y, por lo tanto, la necesidad de un estrecho acercamiento entre los que producen y entre los que se apropian del conocimiento.

En este orden de ideas sostiene Hebe Vessuri, “ No menos importante es la participación de las universidades en la búsqueda de soluciones a los problemas humanos urgentes, como la población, el medio ambiente, la paz y el entendimiento internacional, la democracia y los derechos humanos”.

 

La pertinencia se consigue efectivamente en la participación de la universidad a través de sus actores, en la vida social, económica y cultural de la sociedad en la cual ella se inserta, en especial, con la gente de su entorno, los sentidos de esta participación son bidireccionales e incluyen, en su movimiento, tanto a los productores como a los usuarios del conocimiento.

La Declaración Mundial sobre la Educación Superior  en el siglo XXI: Visión y Acción, aprobada en la Conferencia Mundial de la Educación Superior celebrada en París, en la sede de la UNESCO, expone en su artículo número seis.

 

“Que la pertinencia de la educación superior debe evaluarse en función de la adecuación entre lo que la sociedad espera de las instituciones y lo que éstas hacen.

Ello requiere normas éticas, imparcialidad política, capacidad crítica y, al mismo tiempo, una mejor articulación con los problemas de la sociedad y del mundo del trabajo, fundando las orientaciones a largo plazo en objetivos y necesidades societales, comprendidos el respeto de las culturas y la protección del medio ambiente”.

Este mismo artículo hace énfasis en la necesidad de reforzar  las funciones de servicio de la Educación Superior a la sociedad, y más concretamente sus actividades encaminadas a erradicar la pobreza, la intolerancia, la violencia, el analfabetismo, el hambre, el deterioro del medio ambiente y las enfermedades, principalmente mediante un planteamiento interdisciplinario y transdisciplinario para analizar los problemas y las cuestiones planteados.

De manera que la pertinencia universitaria es una noción mucho más compleja que abarca diversas dimensiones además de la inclusión a la educación superior.

La Universidad, en función de esa realidad social donde está inmersa, debe responder con diversidad de competencias, propuestas y producción científica a los requerimientos de la sociedad, dentro de una comunidad de diálogo con los otros actores sociales para encarar de forma conjunta la transformación social.

Por otra parte, la Declaración de la Conferencia Regional de Educación en América Latina y el Caribe realizada en Cartagena de Indias, Colombia, en el año 2008, sostiene que la educación superior es un bien público social, un derecho humano y universal y un deber ser del Estado. Esta premisa afirma dos cosas:

 

a) No solo todos tienen dercho a la educación, como también es un deber del Estado proveer a todos de una educación de calidad.

 

b) La educación no es un bien negociable; la educación tiene que ser de calidad para todos, es imprescinduible que sea un instrumento de profundización de los valores democráticos, fortalecimiento de la soberanía nacional y la identidad nacional.

Insistiremos en la necesidad ineludible de vincular la pertinencia a la calidad, la equidad, la responsabilidad social, la diversidad cultural y a los contextos específicos en los que se desarrolla la educación superior. Esto nos ayuda a especificar que la calidad no es un concepto aislado, sino que solo adquiere significado en cuanto que vinculado a sus finalidades sociales; entonces, el concepto de calidad debe tomar en cuenta los compromisos públicos y los papeles sociales que corresponden a las universidades.
 
Durante los últimos 20 años, un nuevo paradigma ha surgido gradualmente que altera la noción convencional de la pertinencia universitaria que se identificó, por más de 100 años, con el ideal Humboltiano de la búsqueda de la verdad a través de la ciencia, de la producción del conocimiento como un fin en sí mismo.

En su lugar, hoy en día, se concibe a las universidades como medios al servicio de la sociedad, promoviendo el bienestar económico de los países y la calidad de vida de los ciudadanos.

Es crucial  advertir que los esfuerzos que  generalmente se hacen desde el interior de nuestras universidades para atender los requerimientos de  pertinencia obedecen al paradigma dominante de universidad, el cual operó durante siglos pero ya está agotado.

Las universidades conservan su rol como “conciencia de la sociedad” pero esa función crítica ha sido desplazada en beneficio de un rol universitario más pragmático, más activo y vinculado con la producción de conocimiento orientado a satisfacer las necesidades contextuales.

Este cambio no es sólo teórico sino que convoca una transformación radical de las prácticas, estructuras y dinámicas universitarias que  las universidades autónomas todavía no  han asumido con la decisión y urgencia que la realidad exige.

Así por ejemplo, la rendición de cuentas para las universidades adquiere un nuevo sentido. No se trata de  presentar  facturas por los gastos, sino que en un nuevo sentido se refleje la pertinencia social de esas instituciones en la cotidianidad diaria del quehacer académico. 

La responsabilidad social de la universidad ha dejado de ser un principio expuesto en la carta orgánica para traducirse en una política de rendición de cuentas que tiene su manifestación más clara en los procesos de acreditación institucional y social de cara al país.

Esta perspectiva de la pertinencia, entendida como compromiso de las universidades con las necesidades de desarrollo de un país, constituye un giro que amplía la visión convencional de las universidades como productoras y repetidoras de conocimientos divorciados del entorno. 


En este momento nos enmarcamos en un escenario que exige a las universidades, particularmente públicas, abrir sus muros y reorientar la actividad académica de manera consistente para contribuir al desarrollo y al mejoramiento de la calidad de vida de toda la población.

Sin embargo, existen debilidades que superar. En términos de investigación y tecnología, nuestras universidades mantienen una enorme brecha en relación a los países del norte desarrollado.

Por ello, el binomio Investigación+Desarrollo cobra particular importancia para romper con los modelos que enfatizaron más la función profesionalizante de la universidad y pretendieron reservar para los países desarrollados el control sobre la producción del conocimiento, debilitando aún más la actividad científica en las universidades latinoamericanas.

Pese a este escenario de limitantes, encontramos excelentes experiencias y esfuerzos importantes para desarrollar y fortalecer la actividad científica en las universidades, con una búsqueda sostenida de pertinencia y relevancia en la producción de conocimiento.

Como universitarios estamos asumiendo la pertinencia en función de un nuevo orden social que nos obliga, como instituciones de educación superior, a desarrollar las funciones tradicionales conjuntamente con  nuevos roles como la transferencia de tecnología y la gestión del conocimiento, la colaboración en la transformación de procesos sociales relevantes y el diseño de una nueva institucionalidad social que aglutine las agendas y discursos de los múltiples actores sociales con los que interactúa.

-Experiencias de la Universidad del Zulia destinadas a fortalecer la actividad científica con pertinencia social:

En LUZ se viene estableciendo un interesante modelo de interacción con las comunidades y sectores productivos a través de los Centros de Investigación y de las Cátedras vinculadas con problemas de alta demanda en el entorno.
 
Nuestra comunidad académica ha desarrollado un portafolio de proyectos de elevada pertinencia regional como la creación de la Unidad de Producción de Suero Antiofídico que no existe en el Occidente venezolano;  el proyecto recuperación de suelos y aguas contaminadas por hidrocarburos, el diseño de viviendas bioclimáticas de interés social, desarrollo de  tecnología genética para elevar la productividad agrícola y pecuaria, entre otros adelantos.

Como ejemplo de este modelo interactivo con comunidades y sectores productivos, quiero destacar el trabajo de tres dependencias universitarias que han logrado conjugar docencia,  investigación y extensión con servicios a las comunidades e investigación de alto nivel.

Es el caso del Instituto de Enfermedades Endocrino Metabólicas de la Facultad de Medicina,  del Laboratorio de Catastro y Avalúo Inmobiliario  de la Facultad de Ingenierá y de la División de Extensión de la Facultad de Agronomía.

El Instituto Endrocrino Metabólico ha logrado establecer en la última década un servicio de consultas médicas y asesoría permanente y su equipo académico, además de las actividades docentes de pre y postgrado,  desarrolla investigación de alto nivel, logrando inclusive aislar y sintetizar medicamentos para enfermedades crónicas como la artritis, herpes, soriasis y cáncer de piel.

El instituto cuenta además con un Laboratorio de Ciencia y Tecnología de Alimentos  que elabora alimentos para personas diabéticas o con desórdenes endocrino metabólicos.

Por su parte el Laboratorio de Catastro y Avalúo de la Facultad de Ingeniería desarrolla una importante labor de asesoría a las organizaciones vecinales, ubicadas en la zonas más deprimidas de la ciudad, además de realizar propuestas como la vivienda bioclimática de interés social que ha sido seleccionada por el Gobierno nacional como modelo de vivienda idóneo.

Otro ejemplo es la División de Extensión de la Facultad de Agronomía que cataliza las demandas de los sectores productivos agrícolas y pecuarios con los diferentes centros de investigación y las cátedras de Agronomía y Veterinaria.

 

En nuestros laboratorios se desarrolla tecnología a la medida para la solución de los principales problemas de nuestros productores, como el combate de plagas y enfermedades, proyectos genéticos para elevar productividad de rebaños y cultivos, fortalecimiento de las especies autóctonas, como el frijol Catatumbo, entre otros.

Recomendaciones para el fortalecimiento de la pertinencia social en las universidades  latinoamericanas

-Formación de consensos al interior de las instituciones educativas y construcción de alianzas estratégicas entre la universidad y otros actores sociales con proyectos alternativos de desarrollo social.

-Revertir las resistencias naturales al cambio, confrontando proyectos y visiones distintas en busca del consenso.

 

-Contar con un liderazgo legítimo para elaborar y difundir un proyecto global de universidad que se articule con el entorno social y que oriente las acciones y las  fuerzas para impulsar la transformación social integral.
   
En otras palabras, una universidad pertinente en la Venezuela que vivimos debe orientar,colaborar y trabajar en equipo con los nuevos movimientos sociales y fuerzas políticas para dinamizar a las instituciones más representativas y fundamentales de nuestra democracia.

-Un último paso, no por último menos importante, que puede conducirnos a hacer pertinentes a nuestras universidades, es inscribir el mundo de la educación superior en un proyecto global de desarrollo humano sustentable, que responda a las necesidades de las presentes generaciones pero sin hipotecar las posibilidades de las generaciones futuras.

 

Todavía más, concebir a las universidades como un factor central de interconexiones entre países, culturas y organizaciones de la sociedad con el propósito de reconstruir el espacio social global.

En otras palabras, no se trata de ajustarse o adaptarse porque ambas acciones suponen un retraso. De lo que se trata es de adelantarse y enseñar a resolver los problemas del porvenir.

MUCHAS GRACIAS




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